Som la llet

Alba Padró i Arocas

Lactància i deures electorals

Versió original de la carta de Carlos González

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Apreciada amiga:

Le escribo en relación con la consulta que nos hizo por teléfono.

Plantea usted que ha sido designada para una mesa electoral, y que la

Junta Electoral ha denegado su solicitud de exención, en que usted alegaba

que tiene un niño de 9 meses, que toma el pecho, y otro de 2 años. Ello a

pesar de que oralmente le habían informado de que las solicitudes de

exención por lactancia materna siempre son aceptadas, por lo cual usted

sospecha que la Junta ha considerado que 9 meses es una edad demasiado

avanzada para dar el pecho.

Me sorprende, en primer lugar, que la Junta Electoral establezca

distinciones entre las madres que amamantan y las que dan el biberón. La

separación prolongada entre madre e hijo puede ser muy dolorosa y producir

problemas psicológicos a muchos niños, independientemente del tipo de

lactancia. Nuestra legislación establece implícitamente que una separación

de 12 horas es muy larga, cuando concede a la madre una hora de descanso

para estar con su hijo en una jornada laboral de 8 horas, y cuando le

concede la posibilidad de pedir una reducción de jornada hasta los 6 años, o

un permiso sin sueldo hasta los 3 años. Todos estos derechos son

independientes de que la madre dé el pecho o no. Usted misma ha considerado

que una separación de 8 horas sería excesiva en su caso, y ha pedido una

reducción de jornada, que le está costando una parte importante de su

salario. Sería una grave contradicción que la misma legislación que reconoce

su derecho a permanecer con su hijo en el ámbito laboral no lo hiciese así

en el ámbito electoral, y creo que un recurso judicial tendría muchas

probabilidades de prosperar (demasiado tarde, por desgracia, para evitar

graves perjuicios a su hijo).

También me sorprendería mucho que la junta Electoral pudiera decidir

si la "autoriza" o no a amamantar a un niño de 9 meses. En primer lugar, la

duración de la lactancia es una decisión estrictamente privada de la madre,

que la Administración sólo puede respetar. En segundo lugar, España es

signataria de los Objetivos para los Niños y el Desarrollo en el Decenio de

1990, subscritos en la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia (Nueva York,

septiembre de 1990), que en su apartado II.B.f proponen "conseguir que todas

las mujeres amamanten de forma exclusiva durante cuatro a seis meses, y

continúen amamantando, junto con alimentos complementarios, hasta bien

avanzado el segundo año". También ha aprobado España las Resoluciones de la

Asamblea Mundial de la Salud WHA47.5, de 1994, y WHA49.15, de 1996. La

primera insta a los Estados Miembros a que "se apoye a las madres en su

decisión de amamantar a sus hijos, eliminando los obstáculos y previniendo

las dificultades con que puedan tropezar en los servicios de salud, en el

lugar de trabajo o en la comunidad". La segunda subraya la necesidad de

aplicar la Declaración de Innocenti, en la cual se reconoce el derecho de

todas las mujeres a amamantar a sus hijos durante dos años o más.

Por todo ello, puesto que nadie puede obligarla a separarse de sus

hijos ni impedir que les dé el pecho, habría que interpretar la resolución

de la Junta Electoral en el sentido de que usted puede acudir al Colegio

Electoral con sus hijos, permanecer con ellos durante toda la jornada y

amamantarlos cuando lo considere oportuno; que estas actividades se

consideran compatibles con sus deberes en la Mesa, y que la misma Junta ha

tomado las medidas oportunas para garantizar su comodidad y la de sus hijos.

Espero que estas informaciones le sean de utilidad.

Saludos cordiales

Carlos González